Lic. en Historia por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), invesgador independiente de la región de Tulancingo; Hgo., docente en dos instituciones de nivel básico, medio superior y nivel técnico en enfermería.
Después de la publicación de la Constitución de 1917, el país enfrentó un enorme desafío, ya que la primera revolución del siglo había dejado profundas secuelas en los ámbitos social y económico. La pacificación se convirtió en una prioridad para sentar las bases de un proyecto político. Con Venustiano Carranza en el poder, en el último trienio de la década de los 20, las condiciones no eran fáciles. El activismo de los movimientos armados en diferentes regiones dificultaba la consolidación de lo establecido por la Carta Magna.
En 1918, Tulancingo no era ajeno a esta situación. El clima de disputas entre facciones revolucionarias, como los carrancistas, los convencionalistas y hasta las gavillas, era evidente. Fue precisamente ese año cuando Carranza, acompañado del gobernador Nicolás Flores y el jefe de operaciones militares en la zona, Francisco de P. Mariel, asumieron como tarea prioritaria la pacificación de la región.
Imagen 1. Vidita de Venustiano Carranza en la región en 1918
Durante ese mismo año, además de restablecer la paz y las actividades económicas, el heroico ayuntamiento se reunió el 22 de junio para llevar a cabo las primeras gestiones de una importante misión cultural, que daría como resultado la fundación de la primera biblioteca de la ciudad. Como primer paso, se convocó a la población para crear la «Junta Organizadora de la Biblioteca Pública de la Ciudad», la cual nombró como presidente al C. Carlos Macedo y Arbeu, al Ing. David M. Uribe como vicepresidente, y como vocales al Lic. José María Lezama, al Lic. Francisco de P. Olvera, al Not. Leonardo Gómez, a Francisco Sánchez, a León Lefaure y a Fernando García. Los secretarios serían Adolfo M. Hermida y, como prosecretario, el profesor Felipe de Jesús Espinosa.
Imagen 2. Nombramiento de la Primera Junta Organizadora de la Biblioteca Pública en la ciudad de Tulancingo 18 de septiembre 1918
Es importante mencionar que, una vez constituida la Junta Directiva de la Biblioteca Pública de Tulancingo de Bravo, las gestiones realizadas entre los meses de agosto y septiembre consistieron en establecer un presupuesto de 100 pesos mensuales. Sin embargo, debido a la limitada situación financiera del gobierno municipal encabezado por el presidente Ignacio Aguirre, se asignaron solo 50 pesos, con la posibilidad de aumento. También se asignó una sede, que se ubicó en la parte baja de la presidencia municipal, en la tesorería, junto a la comandancia de policía.
Imagen 3.Solicitud de la Junta Organizadora de la biblioteca pública para solicitar fondos económicos y un espacio para la instalación de la biblioteca
Las labores no cesaron ese año. Se convocó a la población a participar en la donación de acervo y muebles, lo cual tuvo una gran aceptación. Desde el 20 de agosto se planeaba inaugurar la biblioteca durante las fiestas patrias, pero la inauguración tuvo que ser postergada debido a la oficialización de su estatus legal como espacio público y no privado, así como para redactar un reglamento interno, que quedó formalizado el 31 de enero de 1919. Esto permitió que, el 5 de febrero de 1919, se llevara a cabo la inauguración oficial.
Imagen 4 .Presidencia de Tulancingo subida por Carmina Molina en el grupo Tulancingo a través del Tiempo Fotos de la Catedral de
Hoy, a 106 años, la ciudad tiene un panorama diferente. Actualmente, el municipio cuenta con 8 espacios que mantienen una misión importante: facilitar el acceso a la información, preservar el acervo, llevar las bibliotecas a espacios académicos y, sobre todo, enfatizar que la lectura siempre abrirá las puertas al saber.
Referencias Josefina Zoraida Vázquez.Una historia de México. SEP. 2005 Luis Rublúo. Historia de la revolución mexicana en el estado de Hidalgo, INEHR.2000
Archivo histórico municipal María Luisa Ross Landa
La llegada de los franciscanos en mayo 1524 representó el inicio de la evangelización en México, su misión fue tan ardua; fueron parte importante en la fundación de pueblos, villas y ciudades. A lo largo y a lo ancho de la Nueva España fueron dejando huella y para el valle Tulancingo el año 1526 tiene un significado trascendental, se edifica la fundación de convento franciscano en donde está actualmente la catedral metropolitana, dicha acción tiene como propósito ser el punto intermedio entre las regiones Norte del pueblo Otomí denominado Tlaixpa y al sur lengua náhuatl denominada Tlatocan. El 4 de octubre no pasa desapercibido en México, se celebra a San Francisco de Asis, fundador de la orden que lleva su nombre, en la ciudad de Tulancingo existe un templo que data del siglo XVI, localizado en Jaltepec y que tiene como patrón a San Francisco, este recinto resalta elementos arquitectónicos importantes, además sus funciones parecen ser destinada para la consolidación de un altépetl, es por eso que dado las dimensiones fue un convento y camposanto que tenia una cercanía al camino real que comunicaba a la villa de Tulancingo con regiones como Acatlán y San Miguel Regla. Adentrarnos a las características del templo sobresalen la sobriedad que la orden medicante mantenía, El diseño cuenta con una bóveda de cañón con su coro alto, una torre que se utiliza como campanario; y en el exterior resaltan algunos elementos renacentistas en la portada principal, como algunas veneras (conchas), columnas estilo grecolatinas, dos ángeles estilo tequitqui y una cúpula que es parte inherente de los templos de esta época.
Ilustración 1 Curato de Tulancingo y sus pueblos sometidos en 1767, en esta imagen resalta Jaltepec como uno de los pueblos de la región
Ilustración 2 Altar principal dedicado a San Francisco de Asis, a dereccha Santa Catalina de Siena y a la izquiera Pío de PietrelcinaIlustración 3. Portada del tempo donde se observa los veneras ( conchas) , la columna estilo grecorromana y los dos ángeles estilo tequitquiIlustración 4 Templo de San Francisco Jaltepec, destaca la torre con el campanarioIlustración 5 Boveda de cañón con coro altoIlustración 6 Exterior del tempo, donde destaca la cúpula y la torre
Referencias: Mapa Curato de Tulancingo y sus pueblos sujetos, 1767, Biblioteca Pública de Toledo Flores, Paola Michel «Tierras sagradas: territorialidad y feligresía en la parroquia de San Juan Bautista de Tulancingo, 1754-1803 » ( Tesis Maestria, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2017) Consultado en lineá: https://repositorioinstitucional.buap.mx/…/20.500…/521 Atlas eclesiástico del Arzobispado de México, en el que se comprenden los curatos con sus vicarías, y lugares dependientes;dispuesto de orden del Illmo. Sr. Dr. Dn. Francisco Antonio Lorenzana Buitrón Dignísimo Arzobispo de esta Sta. Iglesia Metropolitana; por el Br. Dn. Joseph Antonio de Alzate y Ramirez año de 1767
Durante el último tercio del siglo XIX el país transitaba en los inicios de una transformación importante, el problema de amenazas extranjeras había desaparecido, ahora la atención se concentraba en una premisa que se basaba en las palabras de Porfirio Díaz “Poca política y mucha administración”, dicha frase formula un cuestionamiento ¿cómo el régimen alcanzaría tan añorado proyecto? Para ello era importante considerar bases ideológicas que respaldaran la construcción de un proyecto firme, el Estado afina sus acciones a partir de la filosofía positivista que se sintetiza con una frase: “El amor como principio, orden como base y el progreso como fin”[1]. Precisamente la base del progreso recae en el orden social, todavía para aquellos años la desigualdad social mostraba un margen alto; difícil de mitigar, entre los problemas más sonados era la marginación, el desarraigo y “los vicios”, éste último amplificado a diversas acepciones como la vagancia, el alcoholismo y la ociosidad.
En Tulancingo no eran ajenos dichos problemas, para 1878 la autoridad local coopera ante los llamados de los representantes del ejército federal, quienes, al notar su poca efectividad de operación, requieren de reclutamientos forzosos, también conocido como “la leva”. ¿Pero quiénes eran los elegidos?, los testimonios históricos se dirigen a los presos de la ciudad, pero sólo aquellos que cumplen un perfil bajo en peligrosidad, tal como lo muestra en la siguiente cita:
Teniendo muy especial encargo se autoriza el caso para que remita a todos los remplazos que pueda espero que usted con la eficacia que le es característica se sirva parte del objeto consignar a esta jefatura a todos aquellos individuos , vagos y mal entretenidos y se una palabra todos los que sean nocivos en esta ciudad.[2]
Pero los problemas durante los primeros años del Porfiriato no fueron firmemente controlados, “es así que el representante del ejecutivo federal opta por una acción contundente: el uso de la fuerza de represión. Para ello utilizó al ejército y a la policía rural” […][3] para 1879 todavía había presencia de movimientos que defendían la causa Lerdista, rebeliones agrarias o problemas de inseguridad como el que provocaban asaltantes de caminos y bandoleros. La región tulancinguense contribuyó con distribución de recursos humanos desde el sistema de leva, durante aquellos años se mantienen comunicados oficiales que solicitan con carácter urgente nuevos refuerzos, tal como lo vemos en el siguiente testimonio:
El señor Coordinador Don Teófilo Andrade
Muy querido compete:
El señor General me encarga diga a usted que se mande el mayor número de [reemplazos] para la federación y al hacerlo procure remitir a los perniciosos sirviéndose mucho en aquellos que le agrada tomase lo ajeno, su voluntad de su dueño; para el cual el Señor Don Luis o Sebastián Ramírez le dará quienes son perniciosos.[4]
Ilustración 1 Solicitud de apoyo para nuevos refuerzos al ejército federal. Archivi Histórico de Tulancingo, 1878
Como lo muestran los testimonios mencionados anteriormente, es evidente que el Estado sucumbiera ante las diversas problemáticas también mencionadas. Para 1878 las autoridades de cabecera de Tulancingo contribuyen decorosamente con nuevos reclutas para las fuerzas federales; existe un registro que muestra una lista de 25 hombres propuestos para incluirse en la leva, pero un dato interesante es que algunos presos inician juicios de apelación de su condena, destaca la figura de Trinidad Torres, un preso de la ciudad acusado de vagancia, quien ya estaba en camino de su destino, pero una reclamación oportuna, tuvo mayor fuerza cuando intervienen testigos que defienden la honorabilidad del acusado.
Ilustración 2. Acusación en contra de Trinidad Torres, por vagancia, Tulancingo marzo 28 /1878, Archivo histórico de Tulancingo
El testimonio histórico que a continuación redactaré mencionan datos importantes, pues el acusado tenía una pasión frenética por el arte de la tauromaquia, desafortunadamente no era una actividad constante, pues posiblemente lo realizaba en celebraciones de ferias regionales, por lo consiguiente no era una práctica que acostumbrara todos los días, por ello la autoridad señala de forma arbitraria el crimen de vagancia y ociosidad. En contra de lo declarado, la parte de la defensa se manifiesta diciendo que además de la tauromaquia, Trinidad Torres practica el oficio de la repostería y que ello le garantiza mantener honradamente a su familia, ese argumento exonera de todo cargo al acusado.
Ilustración 3 Apelación de Trinidad Torres, por ser acusado de vagancia, Tulancingo marzo 29 /1878, Archivo Histórico de Tulancingo
Lo que suscribimos certificamos que conocemos al C. Trinidad Torres por hombre honrado y laborioso que su arte taraumaquía no lo ejerce continuamente, no por eso deja de trabajar en la repostería con lo que ayudado nuestros auxilios sostiene que a su familia con honradez.
Y a pedimento del interesado fuera los usos que le importen y haga lugar en derecho expedimos presente en Tulancingo a los veintiocho días de marzo de mil ochocientos setenta y ocho.
Algunos datos con los que podemos concluir es que la autoridad en aquella época no conceptualizaba la justificación de la ociosidad, las practicas como el deporte e inclusive el arte no eran considerados como productivas. Además de que el margen de la ley considera la aplicación de apelaciones a favor de algún acusado. Por ultimo las circunstancias del modelo de leva fueron continuas durante los siguientes años, pues la misión del orden social era una tarea difícil.
Referencias
Eliza Speckman Guerra. “Porfiriato“ en Nueva historia mínima de México (México: COLMEX, 2017)
Archivo Municipal de Tulancingo Hidalgo, sección criminal y sección de cárcel.
[1] El principal representante de aquella corriente filosófica fue Auguste Comte (1798-1857). En México dicha doctrina tiene acceso gracias a la participación de Gabino Barreda (1818 – 1881)
[2] Archivo Municipal de Tulancingo de Bravo, Serie Cárcel, Enero 15 de 1878, foja 1.
[3] Eliza Speckman Guerra. “Porfiriato“ en Nueva historia mínima de México (México: COLMEX, 2017), Pág.198
[4] Archivo Municipal de Tulancingo de Bravo, Serie Cárcel, Abril 5 de 1878. Foja 13.
[5] Archivo Municipal de Tulancingo de Bravo, Serie Cárcel, marzo 28 de 1878. Foja 32.
Ilustración 1 Retrato de Maximiliano, pintado por Santiago Rebull en 1865, Se ubica en la ciudad de Trieste, Italia. Foto de Miguel Gleason Ver: http://fotos.eluniversal.com.mx, (26/04/2013)
El segundo imperio mexicano es hasta nuestros días un periodo que emana diversas interpretaciones desde el plano de la historiografía mexicana, la vasta producción de investigaciones[1] continúan reinterpretando el periodo; pero lo que le concierne al presente artículo es un acercamiento desde otro contexto; justamente el de la entidad geográfica conocida como La Villa de Tulancingo, que esencialmente requirió para su realización la consulta de fuentes documentales locales[2].
Primero es muy importante considerar la posición de la ciudad en aquellos días; pues se vincula a las condiciones sociales y políticas que se vivían en todo el país, la situación en general fue el reflejo entre una agotadora disputa entre las pugnas políticas como la conservadora y la liberal, fue así que el segundo imperio mexicano coexistió, pero no fue lo único, pues el acontecer internacional también toma un papel importante, todas esas condiciones aportan explicaciones del efímero periodo histórico que a continuación se abordara.
¿Cómo llega Maximiliano a México?
Para esto es pertinente retomar la apreciación de Don Edmundo O´ Gorman, quien hace una declaración sobre el segundo imperio mexicano: “ Cabe, la honra a Maximiliano y a su gobierno , de haber sido el único régimen que intentó una división política científica, piedra angular de toda la buena administración y elemento esencial en el éxito de todo régimen democrático”[3] al respecto de la anterior afirmación, es una pequeña prueba que demuestra que la gestión monárquica puede tener otro tipo de óptica, precisamente eso permite que el público general admita otro tipo de paradigma que contribuya ampliar otras posibilidades y pueda poner en debate a la historia de bronce, justamente ello es relevante para eliminar en la conciencia colectiva que la imagen de Maximiliano no sólo se explica como la de un villano más de nuestra historia patria, es recomendable observar a ese hombre que lleno de esperanzas personales tuvo en mente un proyecto que se dirigió a cambios políticos y sociales que la tan golpeada nación posiblemente requería, desgraciadamente para el Emperador dichos proyectos sólo quedaron en vilo. Además, otro factor que marcó la diferencia fueron las condiciones que vincularon desde el escenario nacional e internacional pues fueron propicias para el fracaso ya mencionado, una de ellas fue el retiro de las tropas francesas por parte de Napoleón III, la cual dotó de mejores condiciones al bando liberal, quien representaba a Juárez; el principal adversario del representante del segundo imperio mexicano.
Los dos protagonistas europeos Carlota Amalia de Bélgica y Maximiliano de Habsburgo, desposados desde 27 de julio de 1857[4] mantenían antes de aceptar la corona mexicana un estatus modesto; de muy bajas expectativas, pues no eran considerados como los primeros en la línea para asumir al trono en sus respectivas casas reales; eso fue un factor determínate para su estancia en México, pero tampoco no es casualidad, la invitación para asumir una corona de una tierra muy lejana con matices exóticos; no sonaba un disparate cuando además la insistencia de un grupo de conservadores mexicanos con visiones monárquicas mostraban interesantes posibilidades para el matrimonio real.
Justamente las reuniones se realizaron en el castillo de Miramar ubicado en la región de Triste Italia, dicho recinto fue el espacio donde el protocolo de negociación se llevó a acabo. Durante los convenios el todavía príncipe Maximiliano examinó minuciosamente las condiciones para su llegada a México, entre ellas la aplicación de un plebiscito; con el objetivo de constatar la aceptación de la población mexicana, otra es la aprobación del hermano mayor; el Emperador Francisco José de Austria, quien a partir de ese momento impuso al príncipe renunciar a todos sus derechos como miembro del mismo linaje ( situación muy polémica hasta nuestros días), finalmente como en toda campaña el recurso financiero es importante fue aquí donde participa Napoleón III emperador de Francia quién se encargó de mantener 28,000 soldados proporcionando un préstamo de 175 millones de francos de los cuales sólo Maximiliano recibiría ocho,[5] ya con dichos acuerdos la aceptación de la corona mexicana fue el siguiente paso el cual aconteció el 10 de abril de 1864.
Mientras tanto en México la segunda intervención francesa facultó de cómodas condiciones a la facción conservadora quienes interesados en un proyecto político monárquico se dedicaron en permear más aquellos ideales en varias regiones del país y justamente podemos considerar que la ciudad de Tulancingo también se alineó a dicha idea, sin embargo había mucho que hacer, pues el desembarco del matrimonio real ocurrido el 29 de mayo de 1864[6] en Veracruz no tuvo el recibimiento esperado.
El departamento de Tulancingo en el
segundo Imperio.
Una decisión importante que tuvo que tomar Maximiliano ya como Emperador fue la organización política del país, se define una división del territorio que contempló la de 50 departamentos, para ello se consideró el importante aporte de Manuel Orozco y Barra quien además atribuye una serie normativas que a continuación citaré “tres aspectos reglas invariables: 1. La división en mayor número de fracciones políticas, 2. Dar a las mismas divisiones, siempre que lo permita la configuración del terreno, los límites naturales entre sí, 3. Que poco más o menos cada fracción política, en el porvenir pueda alimentar un mismo número de habitantes.”[7] Además había otras consideraciones importantes que tienen un eco avanzado; justamente es la autonomía en la representación municipal y de ayuntamientos[8] que podía realizarse desde un proceso de elección popular directa.
Ilustración 2 Mapa del Segundo Imperio 1865, extraída de la obra “Historia de la divisiones territoriales de México” Edmundo O ´Gorman, Crédito de fotografía y resalte del departamento de Tulancingo por L.D.G. Ana Laura Cabrera Hernández Ilustración 3 Cuadro anexo al mapa del segundo imperio de 1865, el cual señala a Tulancingo como el departamento 35.
Ante lo anterior podemos observar que el Departamento de Tulancingo tuvo su existencia legal como se describe en la ilustración.2. y ante ello es muy probable que los intereses políticos locales tuvieran una mejor expectativa del Gobierno monárquico, ya que meses después de aplicada la ley (3 de marzo de 1865), se organizaría una bienvenida al Emperador en la ciudad.
La visita de la máxima autoridad del imperio despertó entusiasmo entre los representantes del poder local ya que la tendencia se mostraba en un total apoyo y para ello días previos se prepara un digno recibimiento, en la que justamente los representantes del llamado Gobierno eclesiástico del Obispado de Tulancingo, como el obispo Juan Bautista Ormaechea Ernáiz, El prefecto Don Agustín Racoy,[9] El Alcalde Don Antonio Moreno; acompañados con otros representantes de gremios, artistas, plateros y militares dieron cobijo al Emperador Maximiliano de Habsburgo. el 30 de agosto de 1865.
Durante los preparativos las autoridades hicieron todo lo posible para ejercer una convocatoria que tuviera un mayor significado para la población, el Obispo local Juan Bautista Ormaechea Ernáiz y el “prefecto” El coronel D. Antonio Moreno publican un documento en la que concuerdan realizar una excelente bienvenida al Emperador, la cual me concreto a transcribir:
He nombrado de provisor vicario general al Canónigo Don Manuel Ignacio Echavarri para que en representación mía y de mi muy ilustre y venerable Cabildo y de todo el clero de la diócesis acuda mañana […] a todo lo concerniente a la digna recepción de S. M. el Emperador […]
El expresado Sr. Echavarri hará presente que todo lo relativo a la función de Iglesia esta ya dispuesto, por que desde que surja vagamente que íbamos a tener la honra de que V. M. nos vistara, me pareció conveniente estar preparado.[..] Protesto a V.S. mi muy grande y sincero aprecio Dios guarde a V. S. muchos años Tulancingo Abril 25 de 1865 Prefecto municipal Coronel D. Antonio Moreno […][10]P
Ilustración 4 Comunicado que organiza la bienvenida a Maximiliano 23 de Abril de 1865, Archivo Histórico de Tulancingo
Al respecto Fernando del Paso menciona
que Maximiliano a menudo realizaba viajes por todo el imperio para reconocer
las necesidades que cada región requería, la llegada a Tulancingo tuvo que ser significativa puesto que en aquellos días tal como lo muestra el siguiente plano la ciudad ya era un complejo urbano con
una proyección regional importante, tan sólo para la década de 1860 se alcanzaba
un estimado de 6,000 habitantes[11], misma que contaba con
posicionamiento privilegiado, ya que resulta ser cabecera de distintas localidades,
por ejemplo hacia el sur de la ciudad se conectaba con comunidades como
Temascaltitla , Casa Blanca, San Antonio
Ahuehetitla y Esquitlan todas las poblaciones rodeadas por el Rio Chico, además con
otras comunidades a través de caminos bien definidos como por ejemplo Apan, Caltengo de los Romeros y Zacatlan, Acaxochitlan. y
Apúlco, otro aspecto que respalda la relevancia de la ciudad, es la
administración del poder, pues se localizan
registros históricos en el archivo municipal de Tulancingo que determinan que todo asunto tenía su
atención administrativa en el corazón de
la ciudad.
Ilustración 5 Plano Tulancingo 1861, Archivo Histórico del Municipio de Tulancingo. Foto: de Rubén Gerardo Pérez García
Ante lo anterior la situación del
recibimiento de Maximiliano demuestra
que el proyecto monárquico tuvo su atención con la ciudad para erigir bases
para fomentar vínculos sólidos de un gobierno que busca más allá que la legitimidad, justamente ocupo la opinión de Andrés Lira quien declara “1865
Maximiliano dictó disposiciones conciliadoras para equilibrar intereses en
aquella desigual e injusta sociedad”[12] Eso nos hace saber que el Departamento de
Tulancingo no fue un simple espectador o parte de un protocolo ordinario que el
gobierno debía hacer, la intención de
fondo en los documentos emanan actitudes positivas para sumarse a las bases del
orden que la modernidad de aquella época demandaba.
El Departamento de Tulancingo al amparo del
segundo imperio
El retiro de la Tropas francesas a
inicios de 1866 fue decisión fue relevante, puesto como previamente se mencionó
las pocas posibilidades de mantener un imperio firme parecía cada vez esfumarse,
al respecto el plano internacional influye de forma significativa, una de ellas
fue el apoyo que EUA brindó al bando
liberal, intentando aplicar presión desde
el uso de la doctrina Monroe[13], las acciones más
notables fueron el bloqueo marítimo
desde el Golfo de México, todo con la intensión de impedir cualquier tipo de ayuda que el Imperio de Austria-Hungría pudiera dar a la causa del
imperio mexicano, pero ante esa situación hubo precauciones, Maximiliano ya había
aceptado el ingreso de milicias de voluntarios
Austriacos y Belgas, esa decisión tuvo
la posible influencia de Juan Nepomuceno Almonte (Político conservador
hijo de José María Morelos ) dato que aparece en una carta escrita el 27 de julio en 1863[14], la legión europea tuvo presencia en el territorio mexicano desde el 1
de enero de 1865, su posicionamiento fue
clave para establecer condiciones en diversos territorios, justamente en la
región de Tulancingo se hacen presente a partir de un comunicado oficial
que preveniente a la autoridades locales,
a continuación muestro la trascripción que procede de un expediente de 1865:
“ La casa colecturía tiene las fuerzas regimientos. Una troje en la que están reunidos [cacasos] frutos del diesmo que debo cuidar porque son el fruto pan mio de los canónigos y demás dependientes de la catedral» […]
«Como la venida de la tropas Austriacas recibir algunos días que se iba la francesa sería prudente que la tropa Austriaca se alojase internamente en el pueblo de Acatlán y que tengo que la tropa francesa saliera de la ciudad ocupase la Austriaca sus cuarteles»[…]
«Esto tengo honrra de contestar a la muy atenta renta de V.S. a quien protesto mi muy particular oficio» [..]
Dios guarde a V.S. muchos años abril 6 de 1865 Prefecto Municipal Del ilustre Ayuntamiento Coronel Antonio Moreno [15]
Ilustración 7 Comunicado que previene la llegada de las Tropas Austriacas, 1865
Como
se menciona anteriormente la presencia de legionarios extranjeros fue un hecho
que contemplo todo el territorio del imperio mexicano, la cantidad ascendía a 7000 efectivos[16] mismo que fueron distribuidos por todo el
territorio y por lo tanto parte
de aquellos legionarios tuvieron presencia en la comunidad de Acatlán, poblado
dependiente de la ciudad de Tulancingo y que fuera clave para resistir u organizar embates en contra de la
resistencia localizada en la zona de la sierra norte de Puebla quien presamente
logra mermar el poderío de los extranjeros para 1866, al respecto Carlos Arellano menciona que “el Mayor Polak
se puso al mando de una columna austriaca que operó sobre Tulancingo, Tula y
Tuxpan, abandonando la zona de Zacapoaxtla tiempo después y dirigiéndose a la
línea Pachuca-Tulancingo-Huachinango, dejándola a su suerte en noviembre de
1866, mientras que los franceses se retiraban del país”.
Pero no fue el único caso la región de
correspondiente a Tulancingo, las derrotas se hicieron presentes en diversos
puntos estratégicos, como Oaxaca, Tabasco y Tamaulipas, mostrando que la
organización bélica del imperio cada vez no tenía los mejores resultados, para
principios de1867 año del fin del Imperio, las pocas posiciones geográficas y la postre la captura del emperador condenaron la salida
masiva de los legionarios quienes entre
sus memorias relatan que el fracaso de su campaña militar se le atribuye a Napoleón
III por dejar a su suerte a Maximiliano.
Referencias
Expedientes 1865 “Gobierno eclesiástico obispado
de Tulancingo” Archivo Municipal María Lusa Roos Landa
Andrés Lira “La intervención extranjera y el
Segundo Imperio (1862-1867),” en Historia de México ( México: FCE, SEP, Academia
Mexicana, 2010)
Edmundo O´ Gorman, Historia de las divisiones
territoriales de México. 2007 (México:
Editorial Porrúa)
Erika Pani “ El segundo imperio Mexicano” (México:
FCE, 2004)
Guitierrez, M. (2016). Tomás Ramón del Moral, un
prestigiado sabio del siglo XIX: su contribución a la cartografía mexicana. 1st
ed. México: Flores-Gutiérrez, Miguel Ángel, p.30. consultado:
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28150017011 [Accessed 22 Apr. 2019].
Josefina Zoraida Vázquez. “De la independencia a
la consolidación de la República, “en Nueva historia mínima de México (México:
COLMEX, 2017)
Maximiliano de México, sueño de poder, dirigido
por Franz Leopold Schmelzer.2015; Autria-Mexico, alemana ZDF- TV UNAM, 2016.
Film.
Articulo compartido por Lorenia Lira en
http://nqradio.com, 2 de enero 2017
[1]Una
muy vasta producción historiográfica se ha encargado revalorar y afirmar nuevas
interpretaciones del segundo Imperio Mexicano; entre algunos ejemplos
encontramos la obra de Erika Pani “El
Segundo Imperio. Pasado de usos múltiples”, Ernesto Meneses Morales
“Tendencias educativas oficiales en México, 1821-1911”, Josefina Zoraida
Vázquez “Interpretaciones del Periodo de Reforma
y Segundo Imperio: Interpretaciones de la historia de México” y un
interesante análisis entre las facciones políticas conservadora y Liberal del
siglo XIX; realizada por Edmundo O’ Gorman, México: el trauma de su historia.
[2] El
acervo consultado para el presente artículo procede del Archivo Municipal de
Tulancingo.
[3]
Edmundo O´ Gorman, Historia de las
divisiones territoriales de México.
2007 (México: Editorial Porrúa) 166.
[4]Maximiliano de México, sueño de poder,
dirigido por Franz Leopold Schmelzer.2015; Autria-Mexico, alemana ZDF- TV UNAM,
2016. Film.
[5]
Josefina Zoraida Vázquez. “De la independencia a la consolidación de la
República, “en Nueva historia mínima de México (México: COLMEX, 2017),
171-179
[10]
Archivo Municipal de Tulancingo. Expediente 1865 foja 5
[11]
Bibliografía: Guitierrez, M. (2016). Tomás Ramón del Moral, un prestigiado
sabio del siglo XIX: su contribución a la cartografía mexicana. 1st ed. [ebook]
México: Flores-Gutiérrez, Miguel Ángel, p.30. Available at:
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28150017011 [Accessed 22 Apr. 2019].
[12] Andrés Lira “La intervención extranjera y el
Segundo Imperio (1862-1867),” en Historia de México 194-199
[13]
Josefina Zoraida Vázquez. “De la independencia a la consolidación de la
República, “en Nueva historia mínima de México, 171-179
Bienvenido seas, el presente espacio está dedicado para aquellos apasionados por la historia de nuestra ciudad , la cual muestra desde la vida cotidiana aquellas dinámicas sociales que siguen vivas desde fuentes documentales.
Durante la segunda década del siglo XIX
el país experimentaba cambios políticos significativos, la conclusión de un
fallido primer imperio mexicano y el desarrollo de una república federal,
evidenciaba que en casi todo el territorio de aquel México se resentía los
efectos de la pobreza y azote de enfermedades, sin embargo, eso no fue
impedimento para que las personas más comunes continuaran con el mismo ritmo de
sus vidas, y es precisamente para algunos tulancinguenses quienes desde sus
contexto más inmediatos solicitaban la intervención de la autoridad para poder
resolver asuntos de litigio En el archivo municipal de la mencionada ciudad
podemos localizar una serie de casos expresados como “ heridas graves” , que
por diversas circunstancias llegaron acontecer.
Ilustración 1 Talonario de pago de heridas, 1845, Archivo Histórico de Tulancingo Hidalgo
El proceso judicial
de la cabecera del Valle de Tulancingo procedía casi de la misma forma para
todas las situaciones, primero se ordenaba una diligencia para la detención del
presunto culpable, donde la declaración arrojaba las versiones de todas las
partes involucradas, en todos los casos el señalado era enviado a prisión sin
detallar el tiempo que debiera cumplir, pero como un anexo a la dicha sanción
también los culpables eran
obligados a pagar una deuda económica
por los daños ocasionado a las víctimas. La participación del juez era
significativa pues era la autoridad que convenía cuales eran los gastos a
pagar, pero si el reo no contaba con la suma, podía ser apoyado por un fiador.
Algunas indemnizaciones que resaltan son de la de Ignacio Casares que en menos de seis meses de ser señalado culpables fue obligado a pagar 65 pesos y 5 reales por los daños provocados a José María García; victima que requería de medicamentos y tratamiento médico. Otro ejemplo es el de Manuel Vera y Mariano Ordoñez quienes fueron señalados por el mismo delito y obligados a pagar. En la presente publicación expongo dos talonarios de cobro realizado por el Juez y alcalde Valenciano Linarte y por el juez Francisco Verde y Fernández.
Ilustración 2 Talonario de pago de heridas, 1845, también correspondiente a los casos señalados Archivo Histórico de Tulancingo Hidalgo